Estamos viviendo un  momento  vital  en el que todo nos dirige hacia el  mismo lugar, hacia ese lugar, al que me gusta llamar METAMORFOSIS,  es decir, un lugar para la  transformación, para el  cambio, para la renovación individual y colectiva.

Ahora, mientras deambulamos de un territorio a otro; de lo viejo conocido a lo nuevo por conocer, nos vamos adentrando en esa tierra de nadie, en ese espacio donde las viejas formas de hacer las cosas no funcionan, y donde, las nuevas formas, todavía,  no han sido inventadas  y colocadas en su lugar, en ese territorio denominado  INTERREGNUN, palabra latina que significa literalmente: “Espacio de tiempo sin horizonte”, y que era utilizada por la República Romana para definir los espacios en blanco que se creaban entre las elecciones de los Césares.

Es importante tomar conciencia de este proceso de cambio, para no ofrecer resistencia  a la evolución, para intentar construir  un nuevo modelo de sociedad más justo, más transparente y ético, donde los valores humanos se conviertan en la verdadera moneda de cambio.

Para llegar a esta Metamorfosis social, primero tenemos que empezar por nuestro particular e individual proceso de transformación, a partir de un trabajo de  introspección que nos ayudará a detectar cuales son nuestros viejos sistemas de creencias, los que nos están anclando en todo aquello que nos limita y nos exprime en  pensamientos de incertidumbre y conformismo, para  sustituirlos por otros nuevos sistemas de creencias que representan  una visión más positiva, optimista y vital de nuestra vida íntima.

Mientras caminemos por este intervalo de vida denominado INTERREGNUN, sabremos que nuestros pasos son solo huellas del proceso de  la Metamorfosis y  que nuevos paisajes se están formando en el corazón  y en la mente de las personas, y por tanto, de nuestra sociedad.

En este mundo tan sorprendente, hay una verdad que trasciende a todo lo que se cierne sobre nuestra realidad, y esa verdad es  el  Amor,   el único camino que nos aporta   belleza,  paz,  armonía,  satisfacción personal,  bienestar familiar,  crecimiento social,  compromiso y dignidad humana.   El Amor,  esa chispa que nos hace sonreír,  que nos ayuda a construir hermosos sueños,  que nos hace vivir cada momento con la intensidad que se merece nuestra  particular experiencia. No dejes de sentir  Amor en cada paso que des de transformación y en cada proyecto de vida  que inicies, y tu hermosa crisálida se convertirá en esperanza para el  mundo.

Adela Mendiola

Coach de Vida.